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24 de octubre de 2016

Religiones Africanas en México Colonial

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Se sabe que cuando Hernán Cortés desembarcó en tierras mexicanas, venían con él 633 individuos. Posteriormente y a partir de sucesivas expediciones, el número de conquistadores se elevó a 2,329 entre los cuales se contaban 6 Negros y una mulata. Los números fueron aumentando. Cortés, poco antes de morir, contrató en 1542 con el esclavista Lomelín a 500 esclavos con destino a las haciendas del Marquesado. Hacia 1570 había en la Nueva España 6,464 Europeos contra 18,569 Negros; y en 1646, 13780 Europeos contra 35,000 Negros.

La importación de mano de obra Africana no fue igual durante todo el transcurso de la colonia. Al principio las leyes solo permitían traer a tierras Novohispanas a Negros Ladinos, lo que significaba que solamente estaba permitido comerciar con Negros que ya habían sido convertidos al cristianismo y que por consiguiente eran traídos mayoritariamente desde España y Portugal. Sin embargo esta situación no duró debido a que se comenzó a argumentar que los ladinos podían estar viciados por las ideas liberales Europeas que por aquel entonces se comenzaban a extender debido a la Ilustración.
Por ese motivo la segunda oleada de esclavos que llegaron a la Nueva España fueron los Bozales, traídos a tierras Novohispanas por traficantesholandeses y portugueses. Se tienen datos de que la mayor cantidad de esclavos traídos a la Nueva España eran de origen Bantú, de la costa de Guinea y Sudaneses del área Congolesa.

Los Negros en su condición de esclavos legalmente estaban imposibilitados de tener matrimonios y establecer familias propiamente dichas, por ese motivo, era común que las mujeres terminaran siendo concubinas de sus poseedores blancos y de sus hijos, y que los hijos, productos de estas relaciones terminaran siendo a su vez esclavos y en algunas raras ocasiones terminasen siendo aceptados como hijos de los amos y educados en la cultura Española.

En el caso de los hombres, estos solo se unían en concubinato, por lo que lo más común era que tuvieran hijos con mujeres indígenas las cuales los criaban y habituaban a su propia cultura.  Estas combinacionesgenealógicas con el tiempo desembocaron en un sistema complejo de castas que tenían distintas obligaciones y derechos. Las castas más comunes eran: Los mestizos que eran los hijos de blancos e indígenas; mulatos, que eran hijos de blancos y negros;  y zambaigo o pardo que eran los hijos de los negros con los indios.

En medio de este complejísimo sistema social, la Santa Inquisición cuya misión era mantener el orden, decretó hacia 1571 que no se podía juzgar a los indígenas por delitos de herejía, pero los Negros no corrieron con esa suerte.

Sobre los motivos por los que los Negros no corrieron con el favor de la Inquisición se especula que se debió a que los Negros en la Nueva España se aglutinaron en Núcleos importantes en la Capital y en otros lugares de la Nueva España y que con el tiempo se convirtieron en una amenaza para el orden establecido.

Por no ir muy lejos, ya en el Caribe se llegó a prohibir que ellos se reunieran en festividades con tambores debido a que estas constantemente terminaban en revueltas y fugas, en que los evadidos terminaban haciendo sus propios poblados al margen de la ley habitados exclusivamente por Negros y en donde reproducían los modos de vivir del África. Por otro lado, hacia 1524, negros prófugos se sumaban a las revueltas de los indios Zapotecas.

El que la Santa Inquisición tuviera carta abierta para procesar a loa Negros promovió que en al menos la mitad de los procesos en donde se refería a la etnia del procesado resultara que se trataba de individuos de raza Negra. Entre los delitos más comunes se encuentran las renegaciones, la blasfemia, la brujería, la bigamia y la violencia diversa.

Aunque la Inquisición tuviera más interés en procesar a los Negros que a los indígenas, los señores Inquisidores pronto encontraron muy complicado definir quién era Negro y quien era indígena. Esto se debió a dos factores. En primer lugar a que por las razones que ya se explicaron anteriormente era común que los Negros de unieran a las poblaciones de indígenas americanos promoviendo que adoptasen su lengua y su cultura, y en segundo lugar a que con el tiempo el mestizaje entre la misma población negra con la población nativa americana promovió que con el tiempo fuese difícil distinguir si alguien en concreto pertenecía a una u otra raza. Esto no sucedió en el Caribe debido a que como ya se sabe, la población nativa de ese lugar fue exterminada. Ese es el motivo por el que parece haberse “salvado” “lo Africano” en el Caribe y parece haberse “perdido” en la Nueva España.
Existen por ejemplo casos inquisitoriales que parecen contener elementos Africanos, como lo es el caso del Negro esclavo Lucas Olola, quien se suponía entraba en trance durante las ceremonias religiosas de los indios Huaxtecos, otro caso notable es el del esclavo Francisco Puntilla quien, utilizando pollos negros, y conocimiento de plantas, podía hallar objetos perdidos y curar algunas enfermedades.

Existe otro caso inquisitorial celebrado en 1570 contra un esclavo Bozal del ingenio de San Nicolás Ayotla en Oaxaca. Donde se alegaba que el acusado usaba una calavera de perro en sus curaciones lo que pareciera ser un indicio del uso de una Nganga.

Hay, también casos de negras y mulatas que confesaban tener encuentros con el Diablo lo cual en principio podría suponerse que se trataba en realidad de encuentros con deidades Africanas, sin embargo habrá que entender que en su inmensa mayoría debieron haber sido confesiones arrancadas por los métodos Inquisitoriales.

Sea como fuere, los Negros tuvieron fama de ser poderosos hechiceros, y esa fama alimentó al imaginario popular, y es posible que ellos mismos se convirtieran en depositarios del conocimiento botánico de los indígenas con quienes convivían y con quienes con frecuencia se confundían. La leyenda de “La Mulata de Córdoba” sería una confirmación de este hecho.

¿Qué tan estrecha fue la comunión entre los indígenas Americanos con los recién llegados Negros?
La respuesta parece encontrarse en un proceso inquisitorial celebrado en 1674 contra los mulatos, Balthasar Martín, Nicolás Lozano y Manuel Canche quienes fueron acusados de adorar a ídolos Mayas, o el caso de otro mulato, acusado ese mismo año de idolatría por estar casado con una mujer indígena que supuestamente tenía en su casa un ídolo.

Los tres individuos fueron detenidos por el Santo Oficio en Yucatán (Mérida), con el fin de ser enviados a México, sin embargo, como usaban ropa indígena y hablaban maya con fluidez, fue difícil establecer  su casta y dada la prohibición de juzgar indígenas escaparon del proceso.

Los procesos en donde se acusa a los Negros de participar en ceremonias paganas indígenas no son pocos. De 1582 data la primera delación contra un negro que participa en ceremonias curativas Mayas; en 1617 la primera denuncia contra una negra que toma peyote; en 1621 laprimera testificación contra un negro que bebe el ololiuhqui y en 1629 la primera inculpación contra un negro que ejerce de médico hechicero entre los indios huaxtecas.

Que pasó entonces con la cultura y la religión que traían los Africanos que fueron llevados a la Nueva España?.

Para responder a eso habrá que entender que a diferencia del Caribe, donde la población nativa fue prácticamente exterminada, en la Nueva España, esta misma población acogió y se mezcló con los Negros produciéndose un mestizaje no solo genético sino cultural. El resultado de esta mezcla fue posteriormente influida por el catolicismo anulando y desapareciendo todo lo endémicamente africano que pudiese haber sobrevivido.

Sin embargo es posible que dada la relación estrecha que tenía el Estado de Campeche con el Caribe dada la condición de Campeche como centro de distribución tardío de esclavos, sobreviviera parte de lo endémicamente Africano, en parte de su cultura.

Existe por ejemplo un baile popular en ese Estado llamado Zarabanda que como sabemos, lleva el nombre de una de las deidades de la religión Bantú y en cuya letra no es extraño escuchar palabras como Iyamba, Ecobio, Yemayá, Echu y Saramagua.

Hoy sin embargo, el edificio cultural que se ha construido a lo largo de los años en el caribe con lo Hispano, lo Africano y lo Taíno, han vuelto al país con una fuerza renovada gestándose nuevos casos de sincretismo y adaptación modernas a lo “mexicano” que son dignas de mención.

 ¿Estamos ante una nueva adaptación de “Lo Negro” con “Lo Mexicano”?.

El reciente cruce del culto a “la Santa Muerte” o los collares de estética afrocubana que usan hoy los devotos de “San Juditas Tadeo” parecen indicar que el fenómeno que se dio hace un par de siglos en donde lo Africano (o Afrocubano en esta ocasión) se está amalgamando con la religiosidad popular local dando como resultado expresiones de culto completamente nuevas. Expresiones de culto que incrementan la oferta del mercado religioso en una sociedad donde las religiones institucionalizadas cada día pierden más terreno.


  1. González Torres Y. “¿Hay Evidencias de la Religión Africana en México?” en Boletín Oficial del INAH. Antropología, núm. 68, octubre-diciembre 2002
  2. González Torres Y. “Las religiones Afrocubanas en México” en América Latina y el Caribe: territorios religiosos y desafíos para el diálogo, Buenos Aires, CLACSO, 2008.
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